Sobre los sitios web desaparecidos y la acumulación de páginas muertas en la red
[divider_flat] Con cuatro décadas de rodaje editorial en papel, la revista estadounidense de noticias médicas Medical Tribune saltó a internet en 1995 y pronto se convirtió en uno de los más destacados abanderados del nuevo medio en el sector de la medicina. Su sección «Internet Medicine» y sus artículos de reflexión sobre las posibilidades que ofrece la red para la relación médico-paciente y la difusión de información médica fueron en su momento de lo más avanzado, ilustrativo e interesante que podía leerse en la red sobre estos temas. De su sección de noticias y de la información de sus tres ediciones especiales (Internist & Cardiologist; Obstetrician & Ginecologist y Family Physician) se alimentaban no pocos servidores médicos, entre ellos Your Health Daily, del grupo del New York Times, o el entonces incipiente Medscape.
Ahora, cualquiera de sus dos dominios (http://www.medtrib.com y http://www.medicaltribune.com) se queda en blanco ante los requerimientos del internauta. Su escueta respuesta («This site has either been shut down or it is being moved to another server. Please check back later») hace temer lo peor. Si se acude entonces a Medscape, donde también podían leerse tanto la edición general de Medical Tribune como sus tres ediciones especiales, se comprueba que el último número almacenado en su disco duro es ya bastante antiguo: Volume 41, Number 1; January 1, 2000. La publicación editada por Jobson Healthcare huele a muerto, y seguramente es ya un cadáver, quizá exquisito y añorado, pero tan desprovisto de signos de vida como Medsite Navigator, Aesclepius, Cardiocenter y otros muchos sitios web definitivamente muertos o desaparecidos en el ciberespacio.
La empresa comercial Boo.com, dedicada a la venta de ropa deportiva por internet y participada por la firma Benetton y el banco JP Morgan, es seguramente uno de los muertos más ilustres y recientes. Otros, como el portal español Alehop, promovido por la compañía telefónica Retevisión, muere para transformarse en EresMas, un nuevo portal que para algunos ya nace moribundo y cuyo futuro se presenta igualmente incierto. Pero es que con la fusión de Lycos y Terra se ha proclamado incluso que la supervivencia del que se constituye en el tercer gran portal no va a ser fácil, pues los expertos han calculado que sólo va a haber sitio en el ciberespacio para dos grandes portales. Los analistas del sector prevén asimismo que ocho de cada diez empresas «punto com» (.com) desaparecerán en los próximos meses, de modo que si esto es cierto en este mismo momento muchas páginas web deben estar dejando de existir. ¿Cuántos cadáveres debe de haber entonces? Se calcula que hay un millón de páginas muertas en el ciberespacio, lo que representa algo así como un 5% del total. Pero a esto habría que añadir toda una zona moribunda: los sitios que están en eterna o paralizada construcción, los correos electrónicos inutilizados, los foros que han dejado de funcionar, las páginas que no se actualizan desde hace meses o años, las guías de recursos que no se revisan y los innumerables enlaces a páginas que ya no existen.
El psiquiatra y escritor portugués Antonio Lobo Antunes cuenta hoy en «La contra» de La Vanguardia que, durante la Segunda Guerra Mundial, cuando los tártaros prendían a un alemán, se lo daban a los muertos, es decir, ataban al vivo a un muerto: cara con cara, boca con boca, vientre contra vientre, hasta que el muerto empezaba a matar al vivo. En internet ocurre algo parecido: un sitio web empieza a morir cuando sus enlaces nos llevan a páginas muertas. Si es que no muere antes de forma abrupta y fulminante.
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